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MARE MIA, MARE TERRA.

 

El Manifiesto de la Persona.   Theodore Roszak

En nuestro tiempo, se está escribiendo un manifiesto secreto. No saldrá al mundo impreso en papel, ni movimiento masivo alguno enarbolará su bandera. Más bien, su lenguaje es el anhelo de conocer nuestra auténtica vocación en el mundo, de encontrar el trabajo y la forma de ser que nos pertenezca únicamente a cada uno. Sus autores, aunque alguna vez se cuenten por millones, nunca querrán conocerse como un ejército en marcha sino sólo como los pocos que se juntan aquí y allá en verdadero compañerismo. Hablo del Manifiesto de la Persona, la declaración de nuestro derecho soberano al auto-descubrimiento…

…En cambio, asistimos hoy en dia a una concentración de todos los poderes, y sobre todo del económico, en manos de los gobiernos, los cuales sólo requieren del poder legislativo su aprobación de principio.    Esta sujeción sólo podrá romperse con la creación de nuevos poderes regionales efectivos, en los que los ciudadanos se asociarán en función de sus necesidades reales y no ciertas ideologias verbales de uso electoral. Solo así se estableceran verdaderas relaciones entre gobernantes y gobernados. Nuestros problemas no podrán solucionarse mediante la abstracción tecnocrática o la nivelación, sino a través de lo concreto y de lo contingente. De esta forma, la Agricultura recuperará su vocación de madre nodriza, y dejarà de ser esclava de la Química, de la industria, y de la especulación financiera.

Font: revista Integral número 3 primavera de 1979.

Tardor

l'home tardor

Plural-21

Asociación para el Cuidado de la Vida en un Planeta Vivo.

Vías de recuperación de la armonía

 

Plural-21 es una asociación independiente sin ánimo de lucro que contribuye a la recuperación de la armonía a nivel personal, social y medioambiental.

Cada vez más personas, colectivos y autores señalan que la sociedad occidental moderna no se guía por una visión armónica de los distintos elementos que integran la realidad, lo que provoca fundamentalismos, violencia y desequilibrios en todos los niveles de la vida.

Mucha gente vive actualmente en nuestra sociedad con inseguridad, miedo, debilidad, frustración, vacío e incluso con enfermedades físicas y psíquicas que se han acentuado en los últimos tiempos.

Nuestra sociedad occidental afronta los problemas sociales con un discurso pacifista, plural e intercultural pero con soluciones de hecho dogmáticas y violentas.

Y el medioambiente se resiente por la acción de una civilización que quiebra de manera creciente el equilibrio natural.

Sin embargo, ni históricamente siempre ha sido así ni actualmente es así en todo el mundo.

Existen sociedades que, a pesar del avance general de la degeneración favorecida por gobiernos globalizadores, se siguen basando en la consciencia de la profunda armonía de todo. Aunque no aparezcan en los medios de comunicación, millones de personas se organizan y viven a partir de esta consciencia de paz, equilibrio, libertad y plenitud.

Algunas de estas sociedades se fundamentan en las grandes tradiciones del mundo, como la hindú, la budista, la del islam, las del África Subsahariana, las de los indígenas americanos o la de las minorías de la tradición cristiana que persisten en Occidente.

A excepción del Occidente moderno, todas las culturas conservan en un grado u otro este carácter tradicional armónico, que no se limita a lo que se entiende en Occidente por religión.

En estas sociedades tradicionales, este conocimiento impregna todas las facetas de la vida, desde las más concretas a las más transcendentes: salud-enfermedad; vida-muerte; embarazo y nacimiento; transmisión del conocimiento; cultivo de alimentos; sentido comunitario de la distribución y del intercambio; familia; sentido de propiedad; amor; relación con uno mismo, con los demás y con la naturaleza… Fruto de este conocimiento es la realización de las personas en los distintos planos: físico, anímico y transcendente.

Plural-21 es un mediador que facilita el proceso de las personas que en nuestra sociedad están a la búsqueda del conocimiento de esta visión armónica de la realidad. Y lo hace informando de la aplicación efectiva que tiene esta consciencia vital en la vida cotidiana de las personas que, en Occidente y en el resto del mundo, se guían por esta concepción.

Plural-21 es también un centro de servicios para la gente que sufre el desequilibrio actual en forma de enfermedades. Es un lugar de encuentro e información sobre la observación y respeto de la armonía vital, el mantenimento del equilibrio y los tratamientos de enfermedades concretas que ofrecen las perspectivas científicas, médicas y terapéuticas que en Occidente más se aproximan al reconocimiento de la visión armónica y los de las grandes medicinas tradicionales del mundo, como el ayurveda hindú, la medicina china o la tibetana. Es también un centro de puesta en contacto con estos especialistas.

Plural-21 está creando un servicio de personas voluntarias preparadas para el acompañamiento y apoyo personal a enfermos sólos y sin recursos, sobre todo de cáncer, hepatitis C y SIDA.

 

Pàgina web de PLURAL-21

5° MITO DE LA VACUNACION
“Las enfermedades infantiles son extremadamente peligrosas… ¿lo son, realmente?”

En el mundo moderno en que vivimos, la mayoría de las enfermedades infantiles tienen pocas consecuencias serias. Incluso las conservadoras estadísticas de tos convulsa de los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC), para el período 1992-94 indican una tasa de recuperación del 99,8%. De hecho, luego de la epidemia de sarampión en Ohio y Chicago en el otoño de 1993, en la que hubo cientos de casos, un experto en enfermedades infecciosas del Hospital Infantil de Cincinnati dijo: “La enfermedad fue muy suave, no hubo muertos, y nadie fue a terapia intensiva”.

En la inmensa mayoría de los casos, las enfermedades infantiles son benignas y se autolimitan. También confieren, por lo general, inmunidad de por vida a esa enfermedad, mientras que las vacunas confieren tan solo una inmunidad temporal. De hecho, la naturaleza temporal de la inmunidad de la vacuna puede crear una situación más peligrosa para el futuro del niño. Por ejemplo, se estima que la nueva vacuna contra la varicela tiene una efectividad de entre 6 y 10 años. Si es efectiva, pospondrá la vulnerabilidad del niño hasta la adultez, en la cual la mortalidad de la enfermedad, si bien es rara, es 20 veces mayor que durante la niñez. Las “fiestas de sarampión” solían ser frecuentes en Gran Bretaña: si un chico tenía sarampión, otros padres del barrio traían corriendo a sus hijos para que jugaran con el chico infectado, a propósito para que contrajera la enfermedad y desarrollara inmunidad. Esto evita el riesgo de infección en la adultez, en la que la enfermedad es más peligrosa, y proporciona los beneficios de un sistema inmunitario fortalecido por el proceso natural de la enfermedad.

Aproximadamente la mitad de los casos de sarampión que se dieron a fines de la década del ´80 fueron adolescentes y adultos, la mayoría de los cuales habían sido vacunados de niños . Y puede que las dosis de refuerzo recomendadas protejan durante menos de 6 meses. A algunos profesionales de la salud les preocupa la posibilidad de que el virus de la vacuna contra la varicela se pueda “reactivar más adelante, causando herpes zoster (culebrilla) ú otras enfermedades del sistema inmunitario”. El Dr. A. Lavin, del Departamento de Pediatría del Centro Médico St. Luke, en Cleveland, Ohio, se opuso rotundamente al otorgamiento de la licencia a la nueva vacuna, “hasta que realmente sepamos…cuál es el riesgo de inyectar ADN mutado (virus del herpes) en el genoma del huésped (los niños)”. La verdad es que nadie sabe cuál es el riesgo, pero la vacuna ha sido autorizada, es recomendada por las autoridades médicas, y rápidamente se está volviendo obligatoria en todo el país.

Las enfermedades infecciosas son peligrosas en raras ocasiones, y además pueden, de hecho, desempeñar un papel vital en el desarrollo de un sistema inmunológico fuerte y sano. Las personas que no han tenido sarampión tienen un riesgo mayor de contraer ciertas enfermedades de la piel, enfermedades degenerativas de los huesos y cartílagos, y ciertos tumores, mientras que el no haber tenido paperas ha sido asociado con un riesgo mayor de contraer cáncer de ovario. Los médicos antroposóficos recomiendan solamente las vacunas contra la polio y el tétanos; creen que pescarse las otras enfermedades de la niñez es beneficioso, ya que fortalece y hace madurar el sistema inmunitario.

5° VERDAD DE LA VACUNACION
“Se exagera mucho sobre el peligro de las enfermedades infantiles, para asustar a los padres para que acepten un tratamiento cuestionable pero altamente lucrativo”.

Dins la murada de vidre

 

dormint-dins-la-murada1

 

 

Dormint,

dins la murada de vidre.

mires el més enllà,

màgia a l’horitzó.

Pluja d’estiu,

sorra i terra,

sorgeix…

amb la sequedat,

la murada.

opaca,

alta,

a un pam.

Visió…

trencada

truncada

esvaïda

Llàgrimes…

d’una realitat,

humitat de l’ànima.

gota a gota,

sense pressa,

es dilueix.

sorra i terra.

 

Ressonant

Palau de vidre

palau-de-vidre

 

Palau de vidre

d’infinites finestres

desde l’àmpit

deixes volar els desitjos

desde sempre

ara

Palau de vidre

per veure’t

    desitjat

        desitjós

els teus desitjos

i comprendre

el teu palau

Palau de vidre

 

Ressonant

HANS SILVESTER

4° MITO DE LA VACUNACION
“La vacunación se basa en correctos principios teórico-prácticos de inmunización… ¿no es cierto?”

La evidencia clínica a favor de las vacunas reside en su capacidad de estimular la producción de anticuerpos en el receptor. Esto no está en discusión. Sin embargo, lo que no está claro, es si la producción de anticuerpos crea o no inmunidad. Por ejemplo, los niños anémicos con deficiencia de gamaglobulina no pueden producir anticuerpos, a pesar de lo cual se recuperan de las enfermedades infecciosas casi tan rápido como los demás niños. Además, un estudio publicado por el Consejo Médico Británico en 1950 durante una epidemia de difteria llegó a la conclusión de que no había relación entre la cantidad de anticuerpos y la incidencia de la enfermedad; los investigadores encontraron personas resistentes a la enfermedad que tenían niveles de anticuerpos extremadamente bajos, y enfermos con niveles altos de anticuerpos. La inmunidad natural es un proceso complejo que involucra muchos órganos y sistemas; no se puede reproducir en su totalidad estimulando artificialmente la producción de anticuerpos.

La investigación también indica que la vacunación hace que las células del sistema inmunitario queden “dedicadas” al antígeno específico de la vacuna, volviéndolas incapaces de reaccionar ante otras infecciones. Por lo tanto, puede que en realidad nuestra reserva inmunológica disminuya por las vacunas, causando una menor resistencia general.

Otro componente de la teoría de la inmunización es la “inmunidad de grupo”, que dice que cuando suficientes personas en una comunidad están inmunizadas, todas quedan protegidas como resultado. Como mostró el 2° Mito, hay muchos casos documentados que demuestran exactamente lo contrario: casos de poblaciones totalmente vacunadas que han experimentado epidemias; en el caso del sarampión, esto parece ser el resultado directo de la alta tasa de vacunación. Según un epidemiólogo del estado de Minnesota, la vacuna contra la meningitis aumenta el riesgo de contraer la enfermedad. Un estudio reveló que los chicos vacunados tenían cinco veces más chances de contraer meningitis que los no vacunados.

Aunque resulte sorprendente, nunca se ha demostrado clínicamente que la vacunación sea efectiva para prevenir enfermedades, por el simple motivo de que ningún investigador ha expuesto directamente a individuos a la enfermedad (ni tampoco pueden hacerlo éticamente).

El Standard preferido de la comunidad médica, el estudio doble ciego, con grupo de control con placebo, no se ha utilizado para comparar personas vacunadas con personas no vacunadas, por lo tanto la vacunación no está probada científicamente. También es importante reconocer que no todas las personas expuestas a una enfermedad desarrollan síntomas (de hecho, es suficiente que un pequeño porcentaje de la población desarrolle síntomas para declarar una epidemia). Por lo tanto, si se expone a la enfermedad a un individuo vacunado, y no se enferma, es imposible saber si la vacuna funcionó, ya que no hay forma de saber si esta persona hubiera desarrollado síntomas de no haber estado vacunada. Vale la pena mencionar también que en brotes de años recientes se han registrado más casos de enfermedad en los niños vacunados que en los no vacunados.

Otro aspecto sorprendente de la práctica vacunatoria es que se trata a todos los niños de la misma manera, independientemente de su edad y/ó peso. Un bebé de dos meses que pesa 3 kilos recibe la misma dosis que un niño de 5 años que pesa 17 kilos. Los bebés con sistemas inmunitarios inmaduros y en proceso de desarrollo pueden recibir, en proporción al peso, cinco o más veces la dosis que se le aplica a un niño mayor. Además, se ha establecido, mediante mediciones al azar, que el número de “unidades” en cada dosis puede variar entre un 50% y un 300% de lo que indica la etiqueta; los controles de calidad de fabricación toleran, según parece, un alto margen de error. El Centro Nacional de Información sobre las Vacunas (NVIC) ha identificado en reiteradas oportunidades las llamadas “partidas calientes” (partidas asociadas con índices de invalidez y muerte desproporcionadamente altos), pero la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) se niega a intervenir para impedir más muertes y daños innecesarios. De hecho, nunca se ha retirado del mercado una partida individual de vacunas debido a reacciones adversas. Sin embargo, la vacuna contra el rotavirus fue sacada de circulación a los pocos meses de haber sido introducida, porque causó obstrucciones intestinales en muchos de los receptores. Aunque parezca increíble, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) y los CDC (Centros para el Control de las Enfermedades) sabían de este problema antes del otorgamiento de la licencia para esta vacuna, sin embargo, de todas maneras, ambas organizaciones la aprobaron por unanimidad.

Por último, la práctica de la vacunación supone que todas las personas responderán de la misma manera a una vacuna, independientemente de su raza, cultura, dieta, constitución genética, ubicación geográfica o cualquier otra característica. Posiblemente la mejor demostración de que esto es falso ocurrió hace unos años en el Territorio del Norte, en Australia, donde las crecientes campañas de vacunación resultaron en una increíble mortalidad infantil del 50% entre los aborígenes. Según el Dr. A. Kalokerinos, que investigó el tema, fue sorprendente que sobrevivieran tantos. Cabe preguntarse acerca de los sobrevivientes, porque si la mitad murió, la otra mitad no debe haber salido ilesa.

Casi tan preocupante como el anterior es un estudio aparecido hace muy poco tiempo en el New England Journal of Medicine. En él se señaló que un numero considerable de niños rumanos estaba contrayendo poliomelitis por la vacuna. Se encontró una relación con las inyecciones de antibióticos: una dosis aplicada dentro del mes de recibida la vacuna aumentaba 8 veces el riesgo de contraer poliomelitis, de dos a nueve inyecciones lo aumentaban 27 veces, y 10 o más inyecciones lo aumentaban 182 veces.

¿Qué otros factores que no se tienen en cuenta en la teoría de la vacunación aparecerán inesperadamente, para revelar consecuencias no previstas o previamente pasadas por alto? No podemos ni siquiera empezar a comprender totalmente el alcance y el grado del peligro de las vacunas hasta que los investigadores no empiecen a observar e informar con seriedad. Mientras tanto, la población de países enteros está apostando, sin saberlo, en un juego en el que podrían perfectamente elegir no jugar, si se les dieran de antemano todas las “reglas del juego”.

4° VERDAD DE LA VACUNACION
“Se ha demostrado en la práctica que muchos de los supuestos en que se basan la teoría y práctica de la inmunización son falsos o no han sido demostrados”.

Gaia

 

MÚSICA

 

Música de David Aubrum

Nom del treball: Gaia Paradise
http://www.myspace.com/djzentao
Extret de la pàgina web:  Jamendo.com
Llicència Creative Commons

3° MITO DE LA VACUNACION: “Las vacunas son la causa de la baja incidencia de enfermedades en los EE.UU. hoy en día… ¿no es así?”

De acuerdo a la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, las enfermedades infantiles disminuyeron un 90% entre 1850 y 1940, paralelamente a las mejorías en higiene y sanidad, bastante antes de los programas de vacunación obligatoria. La publicación The Medical Sentinel informó hace poco: “entre 1911 y 1935, en los EE.UU., las cuatro causas principales de muerte infantil por enfermedades infecciosas eran la difteria, la tos convulsa, la escarlatina y el sarampión. Sin embargo, en 1945, la tasa de mortalidad de las cuatro enfermedades juntas había disminuido un 95%, antes de la implementación de los programas sistemáticos de vacunación”

Por lo tanto, en el mejor de los casos, se puede examinar la vacunación sólo en relación al pequeño porcentaje de reducción de enfermedades que ocurrió después de su uso generalizado. Sin embargo, incluso su papel en esta pequeña disminución puede cuestionarse, ya que las tasas de disminución de las enfermedades antes de la introducción de las vacunas se mantuvieron prácticamente iguales después de su introducción. Además, en los países europeos que rechazaron las vacunas contra la viruela y la poliomelitis, las epidemias terminaron al mismo tiempo que en los países donde la vacuna era obligatoria; por lo tanto está claro que las vacunas no fueron el único factor determinante. De hecho, inicialmente, luego de las campañas de inmunización contra la viruela y la polio, hubo un aumento significativo en la incidencia de estas enfermedades. Después de que se hiciera obligatoria la vacunación contra la viruela, esta enfermedad continuó siendo corriente e incluso aumentó mucho, mientras que la incidencia de otras enfermedades siguió disminuyendo sin el uso de vacunas. Eventualmente, en Inglaterra y Gales, las tasas de incidencia de viruela y de vacunación contra la enfermedad disminuyeron simultáneamente durante varias décadas, entre 1870 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, es imposible saber si la vacunación contribuyó o no a la disminución sostenida de las tasas de mortalidad de la enfermedad, o si la disminución se mantuvo tal cual venía simplemente por los mismos motivos que probablemente causaron la disminución inicial – mejoras en la sanidad e higiene, mejoras en la alimentación, transporte, y desarrollo de infraestructura, tecnología de preservación de los alimentos, y posiblemente ciclos naturales de las enfermedades. Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud apoya esta conclusión, ya que indica que las tasas de mortalidad y enfermedad en los países del tercer mundo no están directamente relacionadas con la vacunación o con los tratamientos médicos, sino que se hallan estrechamente vinculadas al Standard de higiene y alimentación. Atribuirle a las vacunas el mérito por la incidencia actual de las enfermedades es una enorme exageración, incluso un error.

Los partidarios de la vacunas señalan las estadísticas de incidencia en lugar de las de mortalidad, como prueba de la efectividad de las vacunas. Sin embargo, los expertos en estadística nos dicen que la mortalidad es un mejor indicador que la incidencia de la enfermedad, por la simple razón de que la calidad de la notificación y de los archivos es mucho más alta en el caso de la mortalidad. Por ejemplo, una encuesta realizada en la ciudad de Nueva York reveló que tan sólo el 3,2% de los pediatras daban parte de los casos de sarampión al departamento de salud. En 1974, el Centro para el Control de las Enfermedades indicó que hubo 36 casos de sarampión en Georgia, mientras que el Sistema de Vigilancia del estado de Georgia informó que hubo 660 casos. En 1982, funcionarios de salud del estado de Maryland culparon a un programa de televisión (“D.P.T. – Vaccine Roulette” [Vacuna Triple - Ruleta Rusa] que advertía sobre los peligros de la vacuna triple), de causar una epidemia de tos convulsa. Sin embargo, cuando el Dr. J. Anthony Morris, que había sido el virólogo nro. 1 de la División de Estándares Biológicos de los EE.UU., analizó los 41 casos, solamente 5 casos estaban confirmados, y todos habían sido vacunados. Casos como éstos demuestran la falacia de basarse en los datos de incidencia, a pesar de lo cual los partidarios de las vacunas tienden a utilizarlos indiscriminadamente.

3° VERDAD DE LA VACUNACION
“No se ha establecido con claridad qué influencia han ejercido las vacunas (si es que han ejercido alguna influencia) en la disminución de la incidencia de las enfermedades infecciosas en los siglos 19 y 20″

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