Actualment, ens trobam en un moment d’interacció entre persones, desde la situació socioeconòmica i ambiental en que hem arribat, i que no és nou, sorgeix la necessitat de replantejar, d’agafar velles vies per seguir endavant.
Recercant en la revista Integral de l’any 1979, trobam un fragment d’una xerrada del primer Simposium celebrat en Vancouver, Canadà, el novembre de 1976.
El Manifiesto de la Persona. Theodore Roszak
En nuestro tiempo, se está escribiendo un manifiesto secreto. No saldrá al mundo impreso en papel, ni movimiento masivo alguno enarbolará su bandera. Más bien, su lenguaje es el anhelo de conocer nuestra auténtica vocación en el mundo, de encontrar el trabajo y la forma de ser que nos pertenezca únicamente a cada uno. Sus autores, aunque alguna vez se cuenten por millones, nunca querrán conocerse como un ejército en marcha sino sólo como los pocos que se juntan aquí y allá en verdadero compañerismo. Hablo del Manifiesto de la Persona, la declaración de nuestro derecho soberano al auto-descubrimiento…
…En cambio, asistimos hoy en dia a una concentración de todos los poderes, y sobre todo del económico, en manos de los gobiernos, los cuales sólo requieren del poder legislativo su aprobación de principio. Esta sujeción sólo podrá romperse con la creación de nuevos poderes regionales efectivos, en los que los ciudadanos se asociarán en función de sus necesidades reales y no ciertas ideologias verbales de uso electoral. Solo así se estableceran verdaderas relaciones entre gobernantes y gobernados. Nuestros problemas no podrán solucionarse mediante la abstracción tecnocrática o la nivelación, sino a través de lo concreto y de lo contingente. De esta forma, la Agricultura recuperará su vocación de madre nodriza, y dejarà de ser esclava de la Química, de la industria, y de la especulación financiera.
Font: revista Integral número 3 primavera de 1979.